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Huracàn Irma

Al menos 10 muertos en Cuba

Al menos diez personas han muerto en Cuba como consecuencia de los efectos del huracán Irma, según dieron a conocer este lunes fuentes del Estado Mayor de la Defensa civil cubana.

La mayoría de las personas habrían fallecido a causa de derrumbes en los edificios, aunque el huracán también provocó fuertes inundaciones en la costa norte del país.

A continuación se transcribe la Nota Informativa de la Defensa Civil sobre fallecidos ocasionados por impacto del huracán Irma, acompañada del listado de fallecidos.

 

Cuando Irma tocó Esmeralda

ESMERALDA, Camagüey.–En Jaronú, dentro del municipio de Esmeralda, hay casas de arquitectura colonial, con puntales altos, tejas francesas y patios internos que en otra época debieron tener tinajones. Y jardines. También hay muchas casitas de madera con techos de zinc y otras de fibrocemento. Y unos pocos edificios.

Hay un central. El Brasil, que en tiempo de zafra despierta a todos. Hay un parque, una iglesia, un hotelito. Pero eso fue antes de Irma.

Dice la gente de aquí que las ráfagas se sintieron fuertes y las tejas francesas volaron y los zinc también. Y cayeron paredes, incluso algunas con elementos de mampostería.

En la calle hay árboles que fueron arrancados de cuajo y postes tendidos sobre la acera. En una de esas casas antiguas dos, tres, varios hombres en el techo van quitando los escombros y los apilan en la acera. En la otra esquina un señor mayor corta un naranjo. Parte de las ramas cayeron sobre su casa. El viento le hizo el resto a la cubierta.

Caminamos. Y se siente el ruido de algunos camiones que empiezan a recoger los árboles y a limpiar trillos. Ya han comenzado algunas labores de limpieza. La gente ha salido a la calle a ver su pueblo y a levantarlo como pueda.

La mayoría de las tejas de los almacenes del central Brasil dejaron la cubierta. Cayeron aproximadamente a 100 metros dentro de la comunidad, informa a Granma, Nelson Cristiano, jefe de sector de este consejo popular. Solo permanecen intactas las torres del central.

Gilberto Lorenzo, presidente de la zona de defensa, nos dice que cerca del 90 % de las viviendas fueron afectadas.

Hicimos un recorrido ayer, casi todas las viviendas del reparto de Moscú, están parcial o totalmente destruidas. Había más de 200 casas y solo diez quedaron en pie, agrega. «Pero ya tenemos dos motosierras y nos van a entrar otras en un rayo y enseguida salimos para esas zonas a limpiar las calles y a quitar las matas que cayeron arriba de los techos».

Cuando llegamos a Moscú, una de las casas parcialmente derrumbadas era la de Mayelín González. Ella tuvo la amarga experiencia de ver como su casa se le caía. Solo la parte de atrás, la cocina, Irma no la tiró abajo.

«Por suerte estamos vivos, que es lo que importa mi´ja». Dice que la noche la pasó en casa de Miriam Barrios, que albergó 16 personas y mantuvo las puertas abiertas para todo el que quisiera refugiarse allí. Porque la casa es de mampostería, una de las pocas del lugar.

La propia Miriam cuenta que hubo familias que cerca de las 11 de la noche, cuando el viento batía fuerte, tuvieron que salir de sus casas porque se les venía abajo. «Porque se confiaron y no quisieron evacuarse. Yo viví el Kate (1985), en esa época era delegada del Poder Popular, pero nada se compara con esto. Después de ver como amaneció aquí, tuve que sentarme a llorar. No por mi casa, que no le pasó nada, sino por los otros».

Y es que por desgracia, también hubo indisciplinas. Personas que no quisieron evacuarse, que pensaban que era solo un poquito de lluvia y viento, nada fuerte. Las guaguas fueron una vez, dos y hasta cinco veces. Y la gente seguía sin querer irse, expresa Gilberto.
*** Jigüey es un pueblito pequeño. Solo había 25 casas y vivían cerca de 60 pobladores, casi todos vinculados al centro de pesca. Luego de que el ojo de Irma pasara tan cerca de Cayo Cruz y Cayo Romano, ahora solo se aprecia con claridad los pisos fundidos de esas 25 casas.

Los ladrillos de lo que fueron paredes están desperdigados por la tierra, que es colorada y a veces la tapa la arena negruzca que el mar dejó en su retorno.

Ninguno de los pobladores estaba aquí. Todos se autoevacuaron. Algunos en otras casas que tienen en municipios como Florida o de la propia Esmeralda. Porque este es un pueblito de pesca, donde su gente viene y va, aunque tengan aquí la mayoría de sus pertenencias. También hubo otros que fueron a casas de amigos, porque esa casita que se derrumbó era lo único que tenían.

El centro de pesca tampoco existe. Solo quedan algunas redes, enredadas entre los escombros o en los postes de luz eléctrica. Todos en el suelo. Los botes se pusieron a salvo. Ya los fuimos a ver, nos dicen algunos pescadores.

En el caso del pedraplén que conecta a Jaronú con Cayo Cruz y desde donde se divisa la desolación de Jigüey, Antonio Victoria, proyectista general de la obra, puntualiza a Granma que hubo destrucción parcial del paseo y escollera del lado oeste del pedraplén.

Podemos decir que aproximadamente un sector de 90 metros de longitud antes del puente 1, el cuerpo de la vía desapareció de forma total. Y a 40 o 50 metros después de ese puente, se presenta la misma situación. Estamos viendo los daños. Evaluando. Y así dar paso a las labores de reconstrucción y el volteo de tierra, agrega.
*** Vientos de más de 250 kilómetros por hora fueron reportados en Esmeralda, confirma Danayi Hernández Segundo, presidenta del consejo de defensa municipal. El huracán estuvo azotando por nueve horas. Evacuamos a más de 7 000 personas.

En el municipio hay más de 3 000 viviendas en mal estado, de ahí la cantidad de derrumbes totales y parciales, que todavía estamos cuantificando. Asimismo existen afectaciones en objetivos económicos y de servicios en el territorio y las 30 escuelas del municipio presentan daños en cubiertas y carpintería, precisó.

Pero la gente ha salido, a picar las matas y estamos haciendo el levantamiento del total de viviendas afectadas, aseguró.

En el caso del río Jigüey y el desborde de su caudal, que pudimos comprobar con ojos propios, y puede dificultar la comunicación con algunos consejos populares de Esmeralda, Hernández dijo que ya se estaban tomando acciones para resguardar el ganado y se le ha ido informado esta y otras noticias a la población mediante los autoparlantes.
*** Durante el camino, de paso de un pueblo a otro, ya casi cuando el carro iba a ponerse en marcha nuevamente, un campesino pide que nos detengamos. No para pedir ayuda o decirle a la prensa lo que Irma le quitó, sino para dar.

Nos regala unas naranjas y tres o cuatro aguacates, dice que para el camino, por si nos da hambre. Y todos nos miramos y pensamos lo mismo. En que ese hombre quizá se quedó sin casa y te da, sin pensarlo dos veces, lo poco que tiene.

 

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